martes, 4 de diciembre de 2007

Le pasó a... Hernán Casciari

Publicado en Orsai y reproducido con autorización del autor:

Estaba en Internet, y yo lo cogí de ahí

«[...]

—Estamos con don Pedro J. Soriano, Delegado Responsable de la Agrupación de Policías locales de Comisiones Obreras, en el Ayuntamiento de Alicante. Para que nuestros lectores, don Pedro, lo conozcan mejor, nos gustaría que se presentara con un pequeño curriculum verbal: edad, estado civil, actividades que ha realizado desde su juventud, etcétera. Cuando usted quiera.

—Bueno pues. Tengo cuarenta y siete años, mi estado civil es casado, y llevo venticinco años de servicio en el Cuerpo de la Policía local de Alicante, todos ellos ocupando diferentes puestos dentro de la misma.

—También dentro de su curriculum se puede sumar, como actividad, una columna semanal que usted escribe en el periódico Las Provincias (de Valencia).

—Sí, así es. No es semanal, sino cuando me lo piden o cuando se me ocurre algún artículo para enviar.

—Nosotros lo conocimos a usted a través de un excelente artículo periodístico, aparecido en el día de ayer (por antes de ayer, 12 de diciembre) que se llama “Mi amigo tonto”, donde usted dice algo que nos interesaría muchísimo conversar, y que tiene que ver con Internet. Usted dice: “El tonto ya no es lo que era. Ha pasado el tiempo, el siglo veinte se ha ido y las calles ya no son de tierra”.

—Sí.

—Usted hace propias estas ideas, que son muy interesantes. ¿Qué quiere decir exactamente con ellas?

—Pues que ya los... Digamos, nuestros... Bueno, es que cuando me pongo a hacer el artículo... Es que voy conduciendo, eh.

—Mejor no siga conduciendo. Mejor se detiene y aparca.

—Es lo que estoy buscando, un sitio para aparcar. Pero hay una avenida ahora mismo, y me está costando encontrar un sitio. ¡Vale, ahora!

—Usted decía: “El tonto de hoy ha dejado de ser aquel que no encaja en las reuniones y los grupos. El tonto actual ya no necesita salir, no precisa cuajar para subsistir, ahora vive en Internet, agazapado”. Usted hace propias estas ideas. ¿Qué quiere decir con ellas?

—Bueno, con ellas lo que quiero decir es que ya, los que antes exponían sus ideas, intentaban relacionarse con la gente, pues ahora mismo ser político o jefe, como digo en el artículo, pues ya muchos de ellos ya no lo hacen así, ya se agazapan detrás de lo que es el anonimato de un ordenador.

—En el artículo, usted se afana... (tos involuntaria) usted se afana...

—No le oigo.

—En el artículo, usted se afana... en demostrar que “no hay tonto más tonto que esta nueva versión mejorada de pavo siglo veintiuno”. Eso nos pareció también muy interesante. ¿Qué significa esta idea?

—Pues que ahora mismo ya no es tan tonto, ¿no?, porque si tiene unos conocimientos de Internet, o intentan demostrar que ya... su problemática o su relación con los demás para... Bueno, su relación siempre con los demás es para la discordia, para intentar descomponer los grupos sociales. Pues ya no necesita esconderse detrás de lo que siempre se ha tomado como un tonto, ¿no? “Mira qué pavo, este tío es un pavo”. Pues es un pavo del siglo veintiuno, ya ha avanzado a lo que es este siglo que entramos.

—Y luego usted dice una cosa muy interesante, que aquí en la redacción nos gustó muchísimo. Dice: “Así llego a mi vida mi tonto” (usted habla de un tonto en particular, de un personaje de su infancia) “con la extraña capacidad de aparecer como si siempre hubiera estado ahí. Nunca resulta fácil encontrarle la vuelta a esta raza, emparentada con el perro de sulky”. Nos intrigó mucho esta palabra: sulky. ¿Qué significa?

—Bueno, es una raza de perro, que está muy... Es una raza de perro, nórdica, del este de Rusia, lo que eran antes todos estos países nórdicos. Es una perra o un perro que da mucha confianza, pero que hay que llevar mucho cuidado con él, porque tiene rastros de peligrosidad.

—A nosotros nos gustaría mucho incluir en el próximo número de la revista, este maravilloso texto. Pero en realidad no sé a quién deberíamos pedirle permiso, citando la fuente. ¿Debemos pedirle permiso al director del periódico Las Provincias, a usted, o al autor del texto?

—Pues a mí, porque lo envié yo a Las Provincias.

—¿Entonces usted nos da permiso para transcribir este texto en otro medio?

—Sí, claro.

—¿Cuánto hace que usted escribe su columna semanal en el periódico Las Provincias?

—Pues llevo ya dos años, dos años y medio.

—¿Y siempre utiliza textos ajenos y les pone su firma, o es una experiencia nueva en su carrera?

—No, los textos ajenos es entresacarlos de un sitio y de otro e ir haciendo una conjugación y demás.

—¿Pero lo hace siempre, o ésta es la primera vez que plagia un texto de otra persona?

—No, es la primera vez.

—Es la primera vez, bien. ¿Y le ha pedido permiso a la persona a quien le ha robado usted este texto?

—No, no, no. Estaba en Internet y lo cogí de ahí. Parte de uno y parte de otro. Y parte son mis ideas también.

—¿Y a quién le pertenece este texto?

—Yo no lo he identificado.

—Ah, usted los robó sin saber quién es el dueño.

—Hombre, tampoco es eso, ¿no? No es robar... Internet creo que es un medio común, general, y si no viene identificado pues no se llamaría robo.

—¿Usted está seguro que el director del periódico para el que trabaja piensa lo mismo, con respecto a que esto no es un robo?

—No, yo no trabajo para ningún periódico.

—Pero usted publica esto en un periódico.

—Sí, yo lo envío. Lo envío a varios y alguno se hace cargo de ellos.

—¿Pero usted avisa que esto no es suyo?

—No, no.

—¿Usted les dice “publiquen esto, que es mío”?

—No, tampoco.

—Pero lo firma... En el periódico está firmado. Dice “Pedro J, Soriano”.

—Sí, sí.

—¿Y le parece bien? Como policía, no como ser humano. Como ser humano está bien. Pero como policía, ¿le parece bien robar un texto ajeno?

—Bueno, ya le digo que no me parece robar algo que está publicado por ahí y yo le entresaco las ideas.

—Perfecto. Entonces le pedimos permiso a usted para publicarlo, no al autor.

—Pues yo no creo que haya otro autor que no sea el que lo ha enviado.

—Bien. Le vamos a enviar un número de la revista a su domicilio, don Pedro, y le agradecemos muchísimo esta entrevista.

—Pues nada. ¿Qué diario es?

—El diario se llama “Taquero chorro”.»


Aquí están el post original de HC, la entrevista en audio, el artículo del plagiario escaneado y un enlace al artículo original plagiado.

3 comentarios:

Joaquín dijo...

Harry, Ber, al habla el Mago (no es autobombo, es por identificarme, je). Me acaban de enviar este enlace:

http://basteiro.blogspot.com/2005/06/instrucciones-para-tener-miedo.html

Es un texto que escribí hace unos añitos y que, por aquel entonces, envié a la Lista. No es exactamente un plagio (el pollo indica que es un copia-pega) pero la falta de atribución también escuece.

Lo que comunico alosefectopurtuno.

Joaquín dijo...

Por si salió cortado:

http://tinyurl.com/2rr6cb

Berna dijo...

Menuda desfachatez. Allá vamos.